Viviendas singulares: Cómo entender el color en un espacio alargado

 - Tengo una casa alargada y solo tiene ventanas en una fachada.
-¿Y?

Pues eso, que dónde hay gente que solo ve un problema, nosotros queremos ver un reto. Y los chicos de Crosby Studios también. Esta semana queremos contaros los secretos de una vivienda alargada. Un tipo de vivienda más común de lo que imagináis. Es más, seguro que alguna vez habéis estado, o conocéis a algún afortunado, que vive en alguna muy parecida.

Para todos aquellos que nos leéis (¡gracias!), sabréis que nos encanta que aprendáis con nosotros algo de arquitectura. Porque se puede, y se debe, si lo tuyo son las casas y disfrutar en ellas -y de ellas-. Como decíamos antes, existen viviendas cuyos espacios tienen un carácter muy marcado. Y las viviendas alargadas pertenecen a ese grupo desde el día uno.

En ocasiones, nos hemos encontrado viviendas en las que el afán por conseguir el mayor número de estancias adosadas a fachada ha dado su fruto en forma de oscuros pasillos, cuya superficie aún no tenemos muy clara. ¿Recordáis nuestro primer consultorio? Taaal cuaaal…
Si alguna vez os presentáis frente a un espacio alargado, recordad esto: “Respeto” . Hacedle creer que gracias a vosotros puede ser “más largo” y eso lo convertirá en “más atractivo”. Os lo agradecerá. Es muy importante entender la cualidad de estos espacios y verlos como una estancia única donde el mobiliario que se utilice se convertirá en los únicos tabiques que acotarán cada uso.

La estrategia que se ha seguido en el ejemplo de hoy responde claramente a la idea que intentamos transmitiros. La habitación y el baño, los únicos espacios que se han cerrado, se han integrado en el espacio inicial adosándose a una de las fachadas: la que NO tiene ventanas. Y esta ha sido la mejor decisión de todo el proyecto. Ahora nuestro espacio es más largo, más estrecho y porqué no decirlo, más interesante.
Es cierto que a nadie le gustan las habitaciones sin ventanas. Por ello,  el uso de una cristalera como cerramiento cumple con nuestro propósito a la perfección: delimita el espacio, ni decir de la estética que nos brinda, aporta más luz al interior que una simple ventana y cuando queramos ventilar nuestro dormitorio, simplemente abrimos sus puertas. No ocurre nada por ventilar un espacio a través de otro. Vale que no es lo más rápido pero no-pasa-nada.

Y desde aquí, una vez entendida la estrategia, pasamos a la elección de los colores materiales. Y bromeamos porque al fin y al cabo los materiales son los encargados de colorear nuestras viviendas. Poco a poco, entenderéis por qué el color de las paredes no tiene nada que ver… Si algún día te enfrentas a la elección de los materiales de tu futura o renovada casa, pero no quieres tirar la toalla en el primer intento, haznos caso y copia lo que te vamos a contar:
Blanco. Suelo continuo y paredes: De este tipo de suelos ya te hemos hablado antes en esta casa de Ámsterdam. Consiguen que el espacio se perciba más largo ya que no vemos ninguna junta (¿recuerdas lo del “hacedle creer que gracias a vosotros puede ser más largo”?). Simplemente apreciamos un suelo homogéneo que se desliza por todas las estancias. Respecto a las paredes… ya sabes en qué color pensamos.

Os vamos a contar un secreto: seguro que en vuestro Pinterest tenéis guardada más de una foto con este tipo de suelos. Y os encanta. Pero no lográis imaginároslo para vuestra casa, ¿por qué? Pues casi con toda seguridad en la mayoría de esas fotos, esos suelos se combinan con acabados, como dicen los modernos, RAW. Acabados de ladrillos, hormigones o maderas sin apenas tratamiento en alguna de las paredes. Y funciona. Y el conjunto queda genial. Así que ya sabes, cuando pienses en esos suelos, piensa también en algunas de tus paredes.

Negro. Sillas, lámparas y alguna cosilla más... En esta vivienda, el color negro está elegido con muchísima intención: no quita protagonismo al blanco, simplemente lo complementa. Su uso consigue que entendamos el espacio principal de la vivienda como una “caja blanca” en la que flotan otros elementos. Y ahora es donde viene su mejor aplicación: la cristalera. Esta cobra gran protagonismo en la vivienda, por ser tan diferente al resto de cerramientos y… por ser de color negro. No hace falta más explicación, simplemente imagínatela de color blanco… ¿a qué ese espacio no sería el mismo?.

Y por último, madera. En pequeñas dosis y no será porque no nos guste. Su uso puntual en los muebles bajos de la cocina y en las mesas ayuda a dar calidez a todo el conjunto. Porque seamos francos, todo de color blanco y negro nos hubiera dado como resultado un ambiente algo anodino. La madera siempre se va a convertir en nuestro mejor aliado para complementar la combinación blanco-negro.
Para acabar no podíamos despedirnos sin hablar del “mueble-alféizar” que subraya todas las ventanas. Su funcionalidad es más que obvia y su estética nos recuerda al post en el que te hablábamos sobre “el mueble definitivo para tu salón”. Pero lo que realmente lo hace especial para nosotros, y esperamos que empiece siendo también normal para ti, es su relación con el espacio principal. Resume a la perfección la idea que os hemos contado hoy. Simplemente se adosa, de nuevo, a una de las paredes tensando el espacio más y más. Y así es como consigue convertirse, gracias a su desmesurada proporción, en uno de los protagonistas y mejores actuaciones de cómo entender espacios como los de hoy.
- Pues nada, que tengo un montón de ideas para hacerla aun más larga.
- Eso está bien.

¡Nos vemos!


H


Imágenes vía Crosby Studio

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