Te contamos la historia del suelo más famoso de Barcelona

Barra del restaurante Cullera de Boix Rambla en Barcelona, de Batua.

Si alguna vez has estado en Barcelona, seguro que has caminado por Passeig de Gracia y te has fijado, o no, en el suelo de sus aceras
Los habrá que hayan fotografiado sus zapatillas con el suelo de fondo, los habrá que simplemente lo hayan pisado. Pues para unos y para otros, hoy estrenamos sección contándoos el por qué de ese pavimento tan fotogénico. Si todavía no lo conoces, después de leernos no podrás resistirte a visitar la Ciudad Condal para (re)descubrirlo!

Empezamos.

Hace mucho, cuando los plazos de entrega de un proyecto podían dilatarse en el tiempo, había quienes se recreaban en diseñar las piezas con las que cubrirían los suelos de sus encargos. En 1904 Antoni Gaudí i Cornet, como bueno buenísimo que era, hizo lo propio en uno de sus proyectos más emblemáticos: la casa Batlló. Lo fácil hubiera sido diseñar varias baldosas con diferentes diseños y colores, como venía siendo común en la Barcelona de principios de siglo. Sirviéndose de moldes de cera y rompiendo con la tradición de las baldosas cuadradas, Gaudí creó una pieza única, hexagonal y de un solo color. 
Gracias a su técnica pudo sortear los complejos procedimientos que se necesitaban para reproducir las coloreadas y frágiles baldosas cuadradas (frente a una baldosa hexagonal, la cuadrada siempre se romperá por alguna o varias de sus esquinas con mayor facilidad). Acababa de comenzar algoSemejantes ventajas le hicieron ganar a esta baldosa el reconocimiento de "Primer producto de diseño Industrial".

Os contamos ese algo especial que encierran estas baldosas.
Para empezar, siete es el numero mínimo de las mismas que se necesitan para descubrir a los tres protagonistas que se esconden en el diseño.

"Esta naturaleza que siempre es mi maestra" seguro que hoy sería alguno de sus tuits favoritos. Es muy fácil identificar en las obras gaudinianas constantes referencias a la naturaleza. Y en esta, aun siendo una de sus obras más pequeñas, no iba a ser menos. Cada baldosa está decorada con un tercio de cada uno de los protagonistas que conforman el conjunto. Un tercio de una estrella de mar (equinodermo, fig 1), un tercio de un alga (sargasum, fig 2) -aunque hay quienes dicen que es un pulpo- y un tercio de una caracola (amonites, fig 3). Todos ellos, al igual que la casa Batlló, (donde el concepto del mar y del agua es omnipresente) tienen carácter marino. Por cuestiones que nadie sabe, incluyendo al mismísimo Gaudí, el mosaico finalmente fue instalado en las habitaciones interiores de la casa Milá.
fig 1

fig 2

fig 3

En los años 70, el profundo cambio que se llevó a cabo en Passeig de Gracia incluía el solado de sus aceras con una reinterpretación de la conocida baldosa. Más grande, más azul y menos verde, con un relieve más tosco que el original. Tuvieron que pasar casi 25 años para que Escofet (empresa que realiza la baldosa desde sus orígenes) reconociera su error y desempolvara el molde original que Gaudí hizo con sus propias manos. Solo se hizo una modificación respecto a este: el relieve original se convierte en un bajo relieve aumentado así su resistencia al desgaste, dando como resultado las baldosas por las que hoy pasean los transeúntes en Barcelona.


Ahora, cuando visites la ciudad, recuerda mirar un poco hacia el suelo que, además de ser increíble, ¡tiene mucha historia!

¿Ya conocías este pavimento? ¿Lo has visto en algún otro lugar? A continuación te dejamos con algunas imágenes de proyectos en los que se ha empleado. ¡Esperamos que te gusten!

Interior de la cafetería Gust en Madrid (ahora traspasada a una cadena...), de Zooco Estudio.

Interior del restaurante La Canica en Madrid, de Zooco Estudio.


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